¿Conoces todos los materiales por excelencia para el dibujo de técnicas secas?
Los carboncillos, las cretas o conté y los carrés son los materiales elementales en el dibujo, utilizándose para crear trazos de encaje o rellenar grandes áreas.
Aunque los términos a veces se utilizan indistintamente, hay diferencias entre cada uno de ellos y es importante saber diferenciarlos para usarlos de manera adecuada en cada uno de nuestros dibujos.
Carboncillos
Se obtienen de la quema y carbonización de maderas, como vid, sauce o nogal, y proporcionan un acabado aterciopelado y mate a nuestros trazos. Son conocidos por su versatilidad para crear tonos suaves y difuminados, fáciles de trabajar. Existen en diferentes formatos y características:
- Carboncillo vegetal: Es el más puro y el más frágil, aunque también el más popular porque son finos y fáciles de manipular, se pueden romper, lijar... Con él se pueden conseguir tonalidades en escala de grises y son ideales para bocetos, encajes y difuminados suaves.
- Carboncillo comprimido: otra opción de carbón puro, aunque algo menos que el anterior. Se produce comprimiendo carboncillo en polvo y mezclado con goma, cera o algún otro agente aglutinante. Las minas son duras, ideales para trazos precisos y conseguir tonos casi negros.
- Lápices de carboncillo comprimido: Son barras de carbón en forma de mina y encapsuladas en madera. Se alejan en cierto modo de la técnica clásica, pero son perfectos para añadir detalles con precisión, proporcionando grados de negro muy potentes. Aunque son más difíciles de borrar y difuminar, son mucho más limpios de almacenar y transportar.
- Carboncillo en polvo: Es parecido a un pigmento puro. Se puede aplicar directamente del tarro o bote, trabajando con cualquier pincel, brocha, esponja o material de nuestra preferencia, y se borra muy fácilmente. Es perfecto para cubrir grandes superficies rápidamente, lograr diferentes efectos o texturas y grados de oscuridad más tenues.
- Carboncillo líquido: Tiene la untuosidad de un óleo, pero se seca rápido y se vuelve a activar con agua como un gouache. Una vez seco, se puede borrar y difuminar.
- Carboncillo acuarelable: Barras que pueden usarse en seco y acuarelarlas directamente del papel o bien rallarlas y diluirlas para conseguir una mezcla de efectos de gran intensidad y profundidad.

Cretas y conté
Son barras de pigmento, más duras y grasas, por lo que ofrecen mayor definición y permiten trazos más precisos y oscuros, aunque difíciles de borrar y difuminar. Son perfectas para dibujar líneas finas y detalles, así como para delimitar contornos. Existen en formato lápiz y barra y están hechas de pigmento en polvo comprimido y mezclado con aglutinantes, y dependiendo de ese pigmento podemos obtener otras variaciones como: sepias, sanguinas y cretas blancas también ampliamente utilizadas en dibujo artístico.
Carrés
Son un tipo específico de creta. Su diferencia reside principalmente en la forma de aplicación: se utilizan para crear claroscuros, usando la barra en su totalidad de manera horizontal, y no tanto para trazar. Su composición es más seca y tienen una pigmentación muy alta, pudiendo decir que son parecidos a un pastel, pero más firmes gracias a los aglutinantes que emplean en su fabricación. Solo se pueden encontrar en formato barra, aunque de todo tipo de colores.
Para trabajar con estas técnicas secas es conveniente conocer estos materiales, que nos ayudarán a trabajar fácilmente:
- Taco de lija: para sacar punta, eliminar la capa protectora de las barras y limpiar tus materiales.
- Goma de borrar maleable: para absorber el pigmento y borrar de forma sutil el polvo; además, se le puede dar forma para alcanzar las zonas más difíciles.
- Goma de borrar de caucho o vinilo: para borrar y conseguir blancos más puros.
- Trapo de algodón o poliéster: perfecto para crear degradados y eliminar exceso de material.
- Gamuza: un imprescindible para difuminar correctamente.
- Cuerda y pinzas: para encajar en el papel, además de sujetarlo.
- Brochas y pinceles: para aplicar el pigmento directamente o difuminar. También puedes usar una de tamaño grande para cubrir grandes superficies.
- Portacarboncillos: perfecto para mantener tus manos limpias mientras trabajas.
- Papel para medias tintas o de pastel: Estas técnicas requieren un papel específico, pues cada uno de sus lados cuenta con unas características (liso y rugoso) que permiten que el pigmento se quede mejor adherido.
- Fijador: Usa un fijador para carboncillo para sellar tus obras y que no manchen ni se estropeen con el tiempo.

Cómo trabajar con las técnicas secas.
¿Ya sabes trabajar con estas técnicas? Te dejamos una pequeña guía paso a paso:
- Coloca tu papel en una tabla, mesa o soporte plano. Asegúrate de que esté bien liso y coloca en todos los lados cinta de carrocero para sujetarlo y que no se mueva ni doble mientras trabajas.
- Comienza a encajar tu dibujo. Puedes hacer líneas o cuadrados que te sirvan de guía. Ayúdate de una cuerda con una pinza, que sujetándola en la tabla puedes ir moviendo para crear líneas rectas o buscar puntos. También puedes usar las cuerdas con un peso.
- Una vez encajado, comienza creando capas de manchas suaves y difumina con tus manos o con cualquiera de los materiales mencionados anteriormente. Recuerda que tus manos pueden tener grasa y eso hará que queden manchas en el papel o se fije a él y no podamos borrarlo.
- Es importante reservar las zonas que queramos conservar blancas, pues una vez manchadas no conseguiremos el blanco del papel como era al principio ni aunque borremos.
- Ve creando capas aumentando la oscuridad y sigue difuminando.
- Termina creando los contrastes más altos de luz y sombra con los contés. Utiliza el blanco para remarcar las zonas de luz.
- Fija con spray fijador tu obra.
- Retira las cintas de carrocero. Si enmarcas tu obra te durará mucho más tiempo. O almacenarla de forma adecuada en una carpeta o tubo.

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