El barnizado es fundamental para preservar y alargar la longevidad de tu obra de arte. Es imprescindible para proteger las superficies del polvo, la luz, humedad y otros agentes corrosivos y medioambientales que puedan deteriorarlas, además de aportarles profundidad, dar mayor saturación a los colores y unificarlos, y proporcionarles un acabado específico.

¿Por dónde empezar?

En primer lugar, debemos esperar a que la pintura esté seca por completo. Dependiendo del medio que hayamos usado, esto puede variar mucho. Desde los acrílicos, que pueden estar secos en un par de días, a los óleos, que pueden tardar de 1 a 12 meses en secar del todo dependiendo del grosor de sus capas.
Lo ideal es esperar unos 4 meses.

Aunque el pensamiento lógico sería no tener prisa por barnizar la obra, es mejor barnizar a pesar de que no esté seca por completo en caso de necesidad. Todos esos agentes externos acelerarán su envejecimiento mientras no esté protegida correctamente.
Siempre con capas finas, pues si las capas de barniz son demasiado gruesas nunca terminará de secarse.

barniz para cuadros, Hartem

 

Cuándo y con qué barnizar:

  • Cuadro semifresco/semiseco: no se debe barnizar, pero existe la posibilidad de aplicar jabón de cera, un barniz al agua muy delicado, o el barniz de museo, a base de cera y disolventes. También el barniz de retoque, a través del que la obra puede seguir respirando y secarse.
    Se pueden remover.
  • Cuadro seco: lo ideal es aplicar un barniz final para que quede completamente sellado:
    • Barniz final permanente: no se puede retirar del cuadro. A base de damar y cera.
    • Barniz final: empleado para dar brillo a nuestros cuadros, disminuirlo o incrementarlo. Son en realidad acabados, aunque también protege.
    • Barniz de damar: ampliamente utilizado como barniz final permanente, aunque tiende a quebrarse con el tiempo.

barnizar cuadro, tipos

¿Qué pasos seguir para barnizar nuestra obra?

Una vez qué tenemos claros los diferentes barnices que podemos utilizar, vamos a ver los pasos que tenemos que seguir para barnizar nuestra obra:

  • Crea tu propio barniz o cómpralo ya hecho. Hoy existen infinidad de tipos distintos de barnices. Si tienes dudas de cuál debes usar, echa un vistazo a nuestra guía de barnices.
  • Haz pruebas antes de aplicarlo en la obra final. Es importante conocer sus propiedades por si necesitamos rebajarlo.
  • Limpia bien con un trapo o plumero tu obra para eliminar el posible polvo y suciedad acumulada.
  • Vierte el barniz en un cuenco para poder aplicarlo con pincel.
    NO viertas directamente el barniz sobre el cuadro. Actualmente, está muy de moda y se puede ver por redes sociales esta peculiar forma de barnizar, pero debes tener cuidado porque puede dañar tu obra.
  • Utiliza un pincel, paletina o brocha plana. Es necesario que tenga una cierta calidad para que no se desprendan pelos y queden pegados, además de que te aportará un acabado más suave y sin marcas.
  • Aplica varias capas finas y uniformes, dejando secar entre ellas. Primero en horizontal, después en vertical… y así sucesivamente en todas las que necesitemos.
  • Antes de que se sequen pueden usar el mismo pincel, sin barniz y un poco seco, para homogeneizar y difuminar el barniz en la dirección contraria.
  • ¡No te olvides de los bordes del lienzo!
  • Barniza y deja secar en plano si usas barniz líquido para evitar que escurra.
  • Intenta que el día que barnices no haya demasiada humedad y que la estancia esté limpia y libre de polvo.
  • Si usas barniz en spray: aplica varias capas finas a una distancia de unos 30 cm, en direcciones opuestas y dejando secar entre ellas. Puedes hacerlo de forma vertical. Deja secar el cuadro ligeramente apoyado mirando hacia la pared para evitar que el polvo se quede pegado.

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