Actualmente, podemos encontrar lienzos o bastidores entelados a la venta en muchos lugares. Aunque es más habitual que se usen para técnicas como óleo y acrílico, ya existen también en formato para acuarela.
Si bien puedes optar por la opción más fácil y rápida, que es comprarlo ya preparado, puedes también elegir montarlo tú mismo.
La necesidad de montar tu propio lienzo puede surgir por diferentes motivos: querer un tipo de tela específico, aplicar una imprimación base o necesitar unas medidas muy concretas.
Ya sea por una búsqueda de mayor calidad en los materiales o, simplemente, por el gusto de fabricarlo con tus propias manos por el proceso artesanal y tradicional, aquí te dejamos esta pequeña guía de cómo preparar tu propio lienzo desde cero.

¿Qué necesitamos para preparar un lienzo?
Para empezar, necesitaremos unos materiales básicos:
- Listones de madera y travesaños. Cuanto más grande sea el cuadro, más travesaños necesitaremos para darle más estabilidad al bastidor y que no se nos combe.
Se pueden conseguir ya cortados con los ángulos para montar o vírgenes. En este último caso necesitaremos también sierra e inglete para prepararlos nosotros.
De esta manera, al poder cortar con el ángulo que queramos, tenemos posibilidad de crear otras formas para el lienzo que no sean rectangulares (triangular, trapezoidal, asimétrico…) - Tela de lienzo de algodón, yute, lino… natural o ya con imprimación aplicada.
- Grapadora profesional o de tapicero, o clavos y martillo.
- Tijeras.
- Tenazas para tensar. Estas son opcionales, ya que siempre puedes hacerlo con tus propias manos si no puedes conseguir unas, pero te facilitarán mucho el trabajo, sobre todo para formatos grandes.
- Espátulas y pinceles.
- Gesso y agua.
- Lija.

Ahora vamos a ver el paso a paso con detalle:
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- Montar los listones: Mediremos y marcaremos la medida exacta. Preparamos nuestros listones y travesaños para fijarlos en la forma necesaria. Sobre la mesa o el suelo colocamos los ángulos de estos, y los pegaremos con cola blanca por la parte interior, y por ambos lados de la parte exterior usaremos grapas, tantas como sea necesario.
- Preparar la tela: Una vez listo, extenderemos la tela sobre una superficie plana y colocaremos el bastidor encima, para recortar al tamaño que necesitemos. Dejaremos aproximadamente unos 6 cm extra por cada lado para poder tensar con facilidad, ya sea con las manos o tenazas.
- Entelar el bastidor: empezaremos grapando, por la parte central trasera de uno de los lados más largos, el lienzo al bastidor. Siguiendo por el lado opuesto, y después los lados más cortos. Siempre estirando la tela en todo momento.
Una vez grapados los cuatro puntos centrales, continuaremos tensando todo lo que podamos la tela y grapando alternando los lados contrarios, desde el centro hasta los extremos. El espaciado entre grapas debe ser de unos 3 o 4 centímetros.
No es necesario estirar demasiado ni hacer mucha fuerza, si no formaremos arrugas.
Cortaremos la tela sobrante si es necesario, siempre dejando cierto margen desde las grapas, y remataremos las esquinas. Hay que formar un doblez y graparlo
también. - Imprimación: usaremos la imprimación indicada para la técnica pictórica que vayamos a utilizar. Aplicaremos capas de gesso para sellar los poros de la tela y pintar sin dificultad. Además, esto permitirá que nuestra obra se conserve mejor en el tiempo.
Es habitual aplicar entre 3 y 4 capas, pero dependerá del tipo de tela y de lo que estimemos oportuno. La forma más recomendable de aplicar esta imprimación es dar cada capa en un sentido, primero en vertical y después en horizontal, siempre dejando que sequen completamente entre capa y capa. Por supuesto, también podemos dejar sin imprimación el lienzo.
Una vez realizados todos los pasos anteriores podremos pintar con la técnica que sea de nuestra preferencia. Para finalizar es recomendable barnizar nuestra obra para conseguir más durabilidad y resistencia, tanto a la luz como al paso del tiempo.

Una de las ventajas de crear tu lienzo es que, aunque puedes mantenerlo en ese estado, podrás reutilizarlo tantas veces como quieras.
Simplemente, tendrás que quitar las grapas con cuidado y retirar la tela de tu lienzo.
Para guardarlo no lo dobles, enróllalo con cuidado o enmárcalo para mantenerlo estirado.
¡Y vuelve a montar otra tela para empezar tu nueva obra!










