El acabado final de nuestros cuadros es uno de los temas que más dudas genera. Entre todas las opciones existentes puede resultarnos confuso escoger el más adecuado, por eso te dejamos aquí esta explicación sobre los tipos de barnices más comunes en Bellas Artes.


¿Por qué barnizar un cuadro?

La respuesta puede parecer obvia: conseguir un acabado brillante, mate o con otros efectos; pero esa no es su función principal.
El barnizado es fundamental para preservar y alargar la longevidad de tu obra de arte.
Tradicionalmente, se ha empleado para proteger las superficies del polvo, la luz, humedad y otros agentes corrosivos y medioambientales que puedan deteriorar, pero actualmente sus fronteras van mucho más allá.
Además de la conservación, los artistas usan los barnices para aportar profundidad, dar mayor saturación a los colores y unificarlos, crear brillo o, por el contrario, quitárselo.

Existen infinidad de barnices para utilizar en función del material que estemos utilizando, y es lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de comprar

Barnices en Hartem

¿Qué barniz escojo?

En primer lugar, podemos clasificarlos por el tipo de acabado final que proporcionan:

  • Gloss o brillante: aporta gran brillo.
  • Satinado: brillo intermedio, muy sutil.
  • Mate: elimina totalmente el brillo, creando un acabado ligeramente más opaco.

En segundo lugar, teniendo la misma importancia que lo anterior, elegiremos un barniz apto para el material sobre el que estamos trabajando en concreto:

  • Óleo: casi imprescindible para su conservación. Las pinturas de base al aceite tienden a oxidarse al entrar en contacto con el oxígeno e ir adquiriendo un tono amarillento con el tiempo, además de cuartearse. Un barniz lo suficientemente resistente puede conservar la obra incluso siglos. En el caso de los pasteles al óleo, puesto que nunca llegan a secarse completamente, es muy importante protegerlos con un barniz específico para ellos.
  • Acrílico: al ser un medio pictórico relativamente nuevo, se desconoce su comportamiento al paso de un tiempo prolongado. Las obras acrílicas más antiguas actualmente comienzan a cumplir los 70 años.  Aun así, indudablemente aportará las mismas características beneficiosas en la mayoría de los casos. Protege, iguala el color y reduce la pegajosidad.
  • Acuarela y gouache: al estar hechas en papel, las probabilidades de que se manche o arrugue son muy altas, además de no poder limpiarlo. Por eso generalmente se enmarcan con cristal, pero a día de hoy cada vez es más habitual añadir además una capa de barniz por los mismos motivos anteriores.
  • Técnicas secas: normalmente en formato spray, ya que podrían estropearse al esparcir líquido directamente sobre ellas. Se pueden utilizar para dar un toque creativo a tus obras, pero principalmente por preservación y evitar que desprendan polvo de pigmentos y manchen.
  • Superficies naturales y sin tratar: como madera, cartón y otros materiales porosos. Dependiendo de si se encuentran en el exterior o en el interior, siempre es recomendable protegerlo y admiten casi todos los barnices.
  • Materiales no porosos: plásticos o sucedáneos, cristal y otros. Necesitan barnices específicos o resinas, que tengan ese poder de adherencia para poder proteger, sobre todo de rayones, sin desprenderse.

Tipos de barnices. Venta online en Hartem

 

Barnices según su composición

Podemos diferenciarlos también por sus componentes. En esta época donde está tan presente el ecologismo y el medio ambiente, se crean alternativas menos agresivas pero igual de resistentes, además de más asequibles.

1. Barniz al aceite: compuesto por aceites naturales, resinas y disolventes. Es muy duradero y elástico, resiste al agua. Empleado en la pintura al óleo. Su principal inconveniente es la toxicidad y dificultad de limpieza.

  • Barniz final universal: protege y reaviva los colores.
  • Barniz Holandés: de uso final y como intermedio. Aporta un acabado brillante, potente, realza el color y es más duro y flexible que otros.
  • Dammar: no muy recomendable como final por su tendencia al amarilleamiento pero excelente para dar intercapas.
  • De retoques: para continuar trabajando sobre obras que ya están secas. Igualan los brillos y se puede repintar por encima.

2. Barniz al agua: hecho de polímeros acrílicos y agua. Muy resistente y elástico, y menos, o nada, tóxico. También tiene una buena elasticidad y es ideal para interiores. Se emplea en pinturas de base al agua y técnicas secas.

  • Barniz acrílico: tiende a ser más inocuo sobre todo tipo de pinturas y superficies. Transparente, no se nota al aplicar sobre superficies blancas. Con un acabado de alto brillo y una elasticidad superior.
  • Barniz de poliuretano: fabricado con resinas sintéticas. Extremadamente duradero, con una excelente resistencia al agua y protección contra los rayos UV.
  • Barniz alquídico: utiliza resinas alquídicas como base. Buena adherencia y capacidad de proporcionar un acabado suave y brillante.

3. Barniz al disolvente: resistente y con un acabado de alto brillo, pero emite vapores tóxicos y requiere más tiempo de secado. Aptos para medios al aceite.

4. Resinas: muy resistentes pero tóxicas. Acabados totalmente transparentes y brillantes. Aptas para todos los tipos de medios.

  • Goma laca: compuesto de resinas naturales y disolventes. Es muy resistente al agua, pero se raya con facilidad.
  • Laca: fabricado con una mezcla de resinas sintéticas y disolventes. Tiene una buena durabilidad, protección UV y resistencia al agua, que lo hace ideal tanto para interiores como para exteriores.
  • Barnices de 2 componentes: el más resistente. Una vez seco encapsula la obra protegiéndola de cualquier agente externo. No se estropea con facilidad. Apto incluso para uso exterior prolongado. Esta opción la escogeremos cuando seamos especialmente exigentes en la protección o se requiera resistencia a productos disolventes. Su principal inconveniente, además de la toxicidad, es su elevado coste y dificultad para mezclarlo exitosamente. También el desperdicio de producto, pues una vez mezclado lo que no se utilice quedará inservible.

Por último, dependiendo de la comodidad que busques y el acabado final en concreto, puedes escoger tu barniz en diferentes formatos:

  • Líquidos: para aplicar directamente o con pincel. Pueden quedar algunas marcas al aplicar varias capas.
  • Gel: similar al barniz líquido, permite profundizar en los poros del lienzo de una forma más eficaz.
  • Spray: aplicación limpia y muy fácil. No deja marcas y permite dar varias capas.

Esperamos que este pequeño resumen sobre las opciones y características que debemos tener en cuenta para barnizar te haya servido para aclarar tus ideas.
Por supuesto, todo es relativo y todos los procesos dependen de múltiples factores. Es cuestión de probar.
¡Si quieres saber más acerca del barnizado consulta nuestros otros posts!

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